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Miriam Guillén: PNI digestive health

Miriam Guillén: PNI digestive health

 

Miriam Guillén apuesta por el AOVE como aliado para mantener una microbiota equilibrada

En el post de hoy Miriam Guillén nos responde a diversas dudas que existen sobre los problemas digestivos, sus detonantes, la microbiota y su influencia en la salud en general. 

1. ¿Cuáles son los problemas digestivos más comunes?

La digestión es un proceso muy complejo. Si todo va bien, no se nota. Pero si hay algún desequilibrio en el sistema digestivo los síntomas más comunes suelen ser hinchazón, gases, acidez estomacal o reflujo, nausea, diarrea o estreñimiento. Todos hemos sufrido alguno de estos de manera puntual, si hemos comido demasiado o algo en mal estado. El problema surge cuando estos síntomas se cronifican.

2. ¿Cómo influye el estrés en el sistema disgestivo?

El estrés puede afectar de manera muy directa a la digestión. A todos nos ha pasado, tener un disgusto y que se nos “cierre el estómago” o estar tan nervioso por algún evento que nos entren nauseas o nos pasamos el día en el baño. Pero, esto ¿por qué es así?
Lo podemos explicar de manera muy visual si imaginamos que nuestro sistema nervioso autónomo (controla todas nuestras funciones vitales sin que nos demos cuenta) tiene un interruptor que dirige dos modos o estados: simpático (peligro y acción) y parasimpático (descanso y relax). Si el cuerpo detecta un peligro inminente (real como que estés a punto de ser arrollado por un tren o “imaginario” como el examen de mañana) encenderá todas las alarmas. En esta situación, se da prioridad a elevar el ritmo cardiaco para mandar oxígeno a los músculos y salir corriendo YA para salvar la vida. En cambio, si no hay peligro, se da prioridad a la digestión, al descanso y la reparación de tejidos. Estos modos son excluyentes. O está encendido uno o el otro. El cuerpo no se puede permitir hacer la digestión, que es un proceso lento y que requiere de muchos recursos, si está en alerta máxima. Por tanto un estrés agudo o mantenido en el tiempo va a complicar mucho nuestra digestión.
De hecho cuando los síntomas digestivos se cronifican, debemos sospechar no solo de una alteración a nivel digestivo sino a nivel de sistema nervioso autónomo. El interruptor puede que este demasiado tiempo en el modo alerta o se haya quedado “bloqueado” en ese modo por algún suceso en el pasado.

3. El hinchazón es un problema muy común ¿Hay algún factor que sea el detonante?

El exceso de gas que provoca hinchazón abdominal se suele dar por un exceso de fermentación por parte de las bacterias intestinales. Los factores detonantes suelen ser tres: la mala digestión de los alimentos, un desequilibrio en la microbiota intestinal y un estrés crónico. Están muy relacionados entre sí y hay varios detalles a tener en cuenta.
La digestión no ocurre solo en el abdomen, empieza ya en la boca. Muchas personas comen demasiado rápido y sin masticar suficiente y esto puede ser el inicio problemas de gases e hinchazón. Otro problema muy frecuente hoy en día es tener poco ácido estomacal. Esto dificulta enormemente la digestión de los alimentos en el estómago y posteriormente en el intestino. Los principales factores que hacen que generemos menos ácido son ingerir poca proteína, el estrés mantenido en el tiempo, y el uso de antiácidos (como omeprazol). El tercer problema sería tener un desequilibrio a nivel de microbiota intestinal que hace que haya una fermentación excesiva.

4. Todos hablamos de la salud de la microbiota pero, ¿Qué es la microbiota exactamente?

La microbiota es el conjunto de microrganismos (bacterias, virus y hongos) que forman parte de nosotros y tienen un papel muy activo en nuestros procesos corporales, como es el caso de la microbiota intestinal y la digestión.

5. ¿Cómo influye la salud de la microbiota en la salud general?

Como estos microorganismos forman parte de muchos procesos clave para el mantenimiento de la salud, influye a todos los niveles. Me atrevo a decir que la salud de la microbiota es un reflejo de nuestra salud y viceversa.
Por ejemplo, imaginen que el intestino es como un jardín. La salud del suelo (células intestinales, nutrientes disponibles), determina la de las plantas (microbiota) y vice versa. Si el suelo es pobre en nutrientes y está contaminado, las plantas enferman. Y si hay un desequilibrio con las plantas (crecen demasiado o tienen enfermedades) el suelo se empobrecerá y las plantas dejaran de crecer.

6. ¿Qué alimentos son beneficiosos para la microbiota?

Los seres humanos necesitamos alimentos que nos nutran y estén libres de sustancias tóxicas. Parece obvio pero vivimos en una sociedad en la que por desgracia los supermercados están llenos de productos que contiene pocos nutrientes, muchas calorías y a menudo está contaminado con pesticidas, antibióticos y aditivos alimentarios que afectan a nuestra salud y la de nuestra microbiota.
Por tanto, el primer paso es dejar de lado los ultraprocesados y volver a priorizar una alimentación limpia, basada en alimentos variados, de temporada y ecológicos. El alimento principal de la microbiota es la fibra prebiótica. Esta se encuentra en fruta y verdura. Un truco muy útil es consumirla de diferentes colores a diario para asegurarnos además de recibir todos los antioxidantes y vitaminas necesarios. Además, este aporte de vitaminas y minerales lo podemos complementar consumiendo alimentos de origen animal (como los huevos, vísceras, carnes de pasto, pescados salvajes, etc). Además como fuente de grasa saludable destacaría el aceite de oliva, el aguacate y el omega 3 del pescado que es muy beneficioso para bajar la inflamación.

7. ¿Qué hábitos debemos tener para mejorar la salud de la microbiota?

Además de una alimentación saludable como ya he mencionado, los pilares básicos para mantener una microbiota sana son: actividad física, descanso y gestión emocional.
Cada vez hay más estudios que indican que una persona sedentaria no puede estar sana. El movimiento es clave para mantener una microbiota equilibrada, sobre todo el tipo de ejercicio de fuerza que genera musculo. Este no solo sirve para movernos sino que es un órgano endocrino que segrega sustancias mensajeras imprescindibles para mantener la salud. Se ha demostrado que personas que hacen ejercicio de manera regular tienen niveles más altos de Akkermansia muciniphila, una bacteria imprescindible para mantener la mucosa intestinal sana.
Además, mantener un ritmo circadiano acorde a nuestra naturaleza también parece ser decisivo para mantener una microbiota saludable. Tenemos una especie de relojes internos en cada uno de nuestros órganos que controlan las funciones corporales. Si se desajustan puede haber problemas. Para equilibrarlos debemos mantener unos horarios estables acorde a las horas de luz, es decir tener actividad y comer de día y dormir de noche. Hay muchos estudios sobre el efecto de los turnos de noche y el
conocido jetlag en la microbiota. Dormir suficientes horas durante la noche es también muy importante. El cuerpo necesita unas 7-8 horas de sueño para reparar los tejidos.
Y por último, diría que la gestión emocional y mantener el sistema nervioso en equilibrio por esta relación tan directa que hay entre sistema nervioso y digestión. Esto lo conseguimos con relaciones sociales sanas, contacto con la naturaleza, y actividades que nos conecten con la calma (por ejemplo yoga, meditar o ejercicios de respiración).

8. ¿Cuál es el papel de las grasas saludables en la salud digestiva y la microbiota?

Hasta hace poco se tenía la idea equivocada de que cualquier tipo de grasa era perjudicial para la salud intestinal y el mantenimiento de una microbiota sana. Sin embargo, hay cada vez más evidencia científica de que esto no es así. El tipo de grasa que consumimos importa y mucho. Además del efecto antiinflamatorio directo de las grasas omega 3, sabemos que las bacterias intestinales beneficiosas son capaces de producir ácidos grasos de cadena corta que mantienen la salud intestinal. Y se ha demostrado que el tipo de grasa que consumimos en la dieta influye directamente en la composición de esa microbiota intestinal.

9. ¿Es el Aceite de Oliva Virgen Extra un aliado de nuestro sistema digestivo?

El consumo de AOVE tiene efectos positivos en la composición de la microbiota intestinal y en la prevención del cáncer colorrectal.
Por un lado, su consumo influye directamente de la composición de la microbiota y promueve el crecimiento de bacterias beneficiosas como Lactobacillus y Bifidobacterium. En modelos animales, se ha demostrado que una dieta alta en AOVE produce cambios en la microbiota intestinal asociados a la prevención de cáncer colorrectal.
Por otro lado, el AOVE contiene una gran cantidad de compuestos fenólicos con gran capacidad antioxidante. El desequilibrio de la microbiota y el cáncer tienen dos factores determinantes en común: la inflamación crónica y la presencia de estrés oxidativo. Estos dos factores propician daño en la pared intestinal y desequilibran el sistema inmune y la microbiota. Parece ser que los compuestos bioactivos del AOVE no solo previenen estos factores de riesgo en el desarrollo de tumores en modelos animales sino que son capaces de producir la muerte celular en tumores de cáncer de colon incluso cuando ya está desarrollado.

10. ¿Es recomendable el consumo de AOVE de forma diaria?¿Por qué?

Sí. El consumo de AOVE rico en grasas saludables y antioxidantes junto con una dieta variada tipo mediterránea, rica en fibra vegetal, antioxidantes (frutas y verduras) y grasas omega 3 (pescado azul) es un aliado para mantener la salud intestinal y una microbiota equilibrada.

 

 

Esperamos que os haya gustado. Muchísimas gracias Miriam por tanta información de calidad, ¡nos quedamos con todo!

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